Hace muchos años, los domingos a la noche cuando volvía a la pensión de Evelia, no me podía dormir. Los muchachos abandonaban el fin de semana con “Paso a paso” en TyC Sports en la cocina y a mí no me quedaba otra que acostarme con la radio Daihatsu portátil debajo de la almohada. Creo que las casi tres horas de viaje me provocaban el insomnio o el miedo a tenerlo. Una profecía común, de regreso y autocumplida. La única AM que sintonizaba en la habitación era Continental 590. A la 1 AM arrancaba "Entre vinos y medianoche... y que vuelen los ángeles", un ciclo conducido por Cosimo Sabatino Arias, un viejo muy canchero, porteño-porteño, que hablaba sobre vinos y comida. La voz salía rasposa y opaca. Emanaba un vozarrón a lo Coco Basile, pero con fraseo de viejo cheto. Una de esas noches en las que hacía mucho frío del sueño no tuve ni noticias. Mi mente recorrió las horas del fin de semana: rutas, calles y habitaciones. Amigos, familia, el amor. En la radio, Sabatino Arias come...
Un poco de ficción para tiempos rotos