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Yendo

 

No él, no ella
todos desconocemos:
mañana se parte,
porque ignoramos.

Él calla, no ríe
y ella lo nota
y no pregunta,
ni acota.

El conflicto anuló
cada sueño despierto;
el aroma desconocido
entretejió la desilusión.

El corte, la rotura
se adosaron sin más,
mientras el sol gastó
los rayos antes del
descanso por fin.

No él, no ella:
nadie sabe la respuesta,
vayan a buscarlo.

¿Para qué? (Ella)
¿Cómo? (Él)
¿Vamos? (los Dos).

Ella no, rendida.
Él tampoco, serio.
Entonces quién,
quién levantará
su mano para indicarlo.

Viene y viene,
sólo podemos soñar,
dijo ella.

Qué te parece, dijo Él.
No busquemos más:
concordia, arreglo.

—Total llega.
—No lo creo.
—Vas a ver.
—Si no se puede.
—Intentemos.
—Suena mejor.
—Entonces, dale.
—Te acompaño.
—¿Seguro?
—Como que hay futuro.
—¿Y dónde está?
—No sé, está viniendo.

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