No él, no ella todos desconocemos: mañana se parte, porque ignoramos. Él calla, no ríe y ella lo nota y no pregunta, ni acota. El conflicto anuló cada sueño despierto; el aroma desconocido entretejió la desilusión. El corte, la rotura se adosaron sin más, mientras el sol gastó los rayos antes del descanso por fin. No él, no ella: nadie sabe la respuesta, vayan a buscarlo. ¿Para qué? (Ella) ¿Cómo? (Él) ¿Vamos? (los Dos). Ella no, rendida. Él tampoco, serio. Entonces quién, quién levantará su mano para indicarlo. Viene y viene, sólo podemos soñar, dijo ella. Qué te parece, dijo Él. No busquemos más: concordia, arreglo. —Total llega. —No lo creo. —Vas a ver. —Si no se puede. —Intentemos. —Suena mejor. —Entonces, dale. —Te acompaño. —¿Seguro? —Como que hay futuro. —¿Y dónde está? —No sé, está viniendo.
Un poco de ficción para tiempos rotos