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Los molinos

 


Alto en los molinos
se podía ver que,
como todo plano en altura,
la tierra y el horizonte
son pequeños.

Mis manos sujetaban
el miedo del primer
pantallazo y los ojos
no alcanzaban para sentir
junto al viento en la
nariz, el interior.

La seguridad, bien, daba paz
a eso de sentir en
lo alto, allá arriba.

Todo lo vi y el mapa
era distinto arriba:
diminutos, como éxodos
de bichos que no saben,
pero saben, dónde terminar.

En el llano, los planos
son planos, rectos y
con ángulos desperfectos.

Pero arriba empuja a no
acostumbrarse; el tiempo
se aprovecha y hay que
bajar y continuar
con el llano diario que,
todavía, no desciframos
por la costumbre de
mirar y no ver, oler y
no proyectar más que
comentarios.

Sin las fosas, los ojos
no pueden completar
la sensación de lo inmortal
en el pecho,
los pulmones,
su paraíso, el cauce.

Hay el olor del campo,
el pasto seco o la
mierda de vacas;
combustible viejo, fuego
que aseguró tantas noches
con el miedo de los antiguos.

Así, el perro manda abajo,
las vacas corren sus crías;
pero no es don del can pegar
aletazos; es perro,
no mira para arriba,
aunque sabe del cielo.

Sus señales, como en pizarrón
que no todos aprenden a regalarle
un contemple, cuando la vida
corre y se desliza sin otras
intenciones que sin freno,
tal agua conoce la superficie,
cuando el viento alto invuelve
las aspas de los molinos.

Afloja y el campo y sus habitantes
dejan que el polvo pase y los
torrentes transparentes llenen
de vida y maten la sed.

El zorro lo rodea de noche,
el hornero usufructúa de día y,
por las tardes, el toro bebe en
exclusiva, como un rey.

Y los bichos también festejan
y desde la mitad o en lo más
alto del molino, no se ven,
pero existen y beben.

Como las raíces de los pastos
que tienen raíces en el fondo;
nunca mueren, porque el sol no
mata: reseca y reconvierten,
para que vivan el verde.

A lo lejos, el monte parece
un plato de sopa infinito,
achatado sin gracia;
en el centro cae
y la luz a oscuras.

El sonido de las
especies, con y sin alas,
avisan,advierten
el peligro o festejan:
el viento movió el molino
y el agua en su brote cayó.

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