El cerco no se parece: en las películas cuentan con parqueros especiales, acá no hay efectos ni overoles. El verde que llora invierno ya no camufla a las calandrias, ni a las palomas swingers del rincón embaldosado. El sauce llora y se deshoja, sus voltios caídos, son sombra flaca que no suda en verano claro. La especie con pepitas vitales se refleja en contraste; y el violeta gana espacio, cuando el verde muta en marrón. Los tutores se rindieron, vencidos quedaron y, así, el contorno desmejorado luchó contra las uvas flojas.
Un poco de ficción para tiempos rotos