Un día ella camina
su vestido, rojo
y el llanto abuelo.
Los chismes, la pelea,
un cuarto alejado,
la quinta se heló.
Una figurita de Vélez,
brasas contra el fuego,
tiro y cuero de sapo.
Un galpón, su letrina
y un arma cargada,
reposa en un rincón.
Lentes verdes,
alpargatas que gastadas
quedaron olvidadas,
sin razón.
Sin llanto, sin despido
en los ladrillos
viejos y ahumados
en el bajo, vendidos.

Comentarios
Publicar un comentario