Al otro lado, allá lejos,
el horizonte traza líneas
de perfecto nivel.
Y acá, el viento llega
y se alborotan viejas,
sombreros y modas.
Corta el sueño de los soleados,
obtura el impacto sonoro
de cada vendedor:
audios de lata y
armonías de aquellas.
Sin pausa, sin ruido,
cantamos la misma canción que,
por ser canción, acompaña
el ruido del mar que no duerme:
¿Qué habrá del otro lado?

Comentarios
Publicar un comentario