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Mostrando las entradas de octubre, 2024

Los socios cuervos

Hace poco escuché una historia sin ficción: la viveza de los cuervos. Aves especialistas, tácticas, fagocitadoras. Los estudiaron. Los cuervos comienzan a acercarse desde lo alto a las manadas de lobos con el fin de entablar sociedad con ellos. Al principio hacen la farsa de prestar servicio y desde arriba marcan la presencia de las presas y, como nunca fallan con el bate, los lobos no discuten y son interpelados por la eficacia de los socios cuervos que siempre le apuntan a los animales con pocas horas de vida, los más lastimados o viejos y bichocos. Así, la sociedad entre lobos y cuervos crece. A más presas fáciles de cazar la estima de los lobos los recompensa y las sobras son todas para los cuervos.  Y los cuervos multiplican, entonces, las ganancias y así los lobos comienzan a trabajar para ellos. Las manadas no paran de recorrer los espacios en donde tengan procurado el alimento, guiados por los escuadrones de los rapaces que se muestran como amables y serviciales. Tanto es a...

Tipos de borracho

       El borracho típico: reluce su falta de timidez cargado con tres chops. El borracho errado: piensa que es vivo y que lo están mirando. El borracho solidario: pasa y convida, habla pero nadie interpreta más allá de sus gestos universales. El borracho sin techo: no llora, pero cuenta historias tristes que pueden no terminar hasta que hay que irse. El borracho nuevo: tiene cara de preocupación aunque se muestre alegre y simpaticón. El borracho catártico: descarga toda su semana o su vida con empujones, trompadas y también llantos. El borracho nudista: cualquier acción desde su óptica amerita sacarse ropa de encima. El borracho aspiracional: también conocido como frutilla —se junta con la crema y piensa que es rico— se acoda a la barra, invita a los gritos, financia la carrera de los dueños del boliche y se hace cara con quienes atienden la barra. El borracho familiero: abraza y aconseja a todos sus contactos, porque lo suyo son los contactos. El borracho salivador...

El día que me conoció Ron Wood

  El Chino lo contó así:      «Aquel sábado venía tranquila la guardia de la Cooperativa y justo llamaron de una estancia, así que agarré la camioneta y me fui a revisar un corte de línea telefónica. Era un sábado bien soleado. Ni bien llegué, la encargada me hizo pasar. Era un lugar con un caserón tipo castillo, con doble escalera en media luna, todo blanco estaba. En el medio del techo había una araña de luces viejísima pero de valor, parece.     «Probé el teléfono de la sala grande con vista a la escalera de la derecha y nada, mudo. Así que salí para afuera para revisar la caja de entrada de la línea que estaba en un cuartucho alejado de la casa. Le pedí a la encargada que me ayude al momento de probar la línea. Me dijo que sí y la mandé a que vaya y levante el tubo de la sala grande. Fueron dos o tres viajes por lo menos, porque yo acomodaba la entrada del cable y ella tenía que escuchar si había tono. Pero todas las veces que volvió dijo que...

Las redes

       A cuatro kilómetros de casa las redes estaban prohibidas. Los pescados ni enterados. Las redes tienen doble fondo, tienen doble identidad, dos partes, dos y más acepciones. Las redes atrapan y contienen. Si es una red de comercios asociados puede que sea una red positiva o impositiva. Una red de prostitución es una red sangre, sexo y corrupción. Una red de vecinos en alerta es una red con razones peligrosas. Una red social te convence y te deja crear tu propio negocio, encajonar lo efímero como tesoro o ayudarte a bajar varios kilos en vivo. Una red de padres y madres es una red con minorías ruidosas. Una red de contención te protege pero no alcanza. La red del tenis divide cada vida de un lado y de otro. Y la vida se puede ir ahí y ahí ya no hay red que aguante.

Un tren que pasa

   Al otro lado suena la bocina de un tren y en revancha los pájaros cantan todos juntos. La brisa de la mañana es parecida a otras, mientras el sol alumbra todo el verde. Sus luces recomienzan cada vez que atraviesan los espacios de sombras. Varios perros se ladran a lo lejos, se dicen-ladran mensajes que nadie descifra. Los pájaros no se dividen los territorios por especie: entonces el Hornero cuida su casa y la Urraca silba un tango de ave chica. Los gatos no se levantan temprano: nadie se entera que más tarde sus ojos van a mirar todo sin parecer curiosos o metidos. Los pontones de hormigueros son un acampe con reclamos a la naturaleza: que llueva que llueva. Como dispersos cantores solitarios, los grillos descansan de sus baladas de la noche. Las hojas caen y se preparan para crepitar y morir de puro secas.       El perro de al lado no ladra, pero escucha. Quiere enterarse de lo que pasa en todos los barrios del mundo. Está sentado, mueve la cola, ...